
Su historia se resumía en unos pocos tesoros que todavía guardaba en el cajón de su cómoda. Medio corazon y su nombre, sus primeras cartas, una libreta con las intenciones y promesas de un futuro común, un mes; mayo, y una foto, una foto preciosa un beso tierno, dulce. Lo único que quedó de su historia.Fue una historia sencilla, pero llena de amor. Simple y sin complicaciones. Fue amor de verdad. De primera, que le gustaba decir a él. El final no fue un final... al menos para ella...Quizas para el tampoco...El otro día, paseando por la calle, lo vio sentado en una terraza de una calle céntrica. Sus manos estaban unidas a las de otra mujer. Sus ojos se fundían en la mirada de ella. Su enamoramiento era patente en cada gesto, en cada mirada, en cada susurro. Parecían estar desprendidos del tiempo y del espacio, ella con él, y él con ella.Sintió una punzada en el corazón. La alegría por verlo se teñía de melancolía por no ser ella la destinataria de sus mimos. El pinchazo continuaba molestándola. Creia que Su corazón había enterrado hacía tiempo su amor hacia él, pero parecía que no había cerrado bien con llave el hueco donde escondía su gran tesoro de amor.Tras echar una última ojeada a la pareja, se alejó del lugar pensando en todo lo que pudo haber hecho, y no hizo, pensando en que momento su (de él) pasión se enfrió, convirtiendo su amor en abundante agua fría, que los terminó por ahogar.No encontró ninguna explicación, y la sonrisa volvió a crecer en ella. Lo que había encontrado en él, había sido amor, sí; pasión, esperanza, deseo...ahora, bellos recuerdos de lo que habían sido esos años unidos. Le dolió ver sus manos en las manos de otra persona, pero ella había tenido la suerte de haberlas conocido en otro momento.Y sin embargo... Todavía guardaba su corazon, sus primeras cartas, la libreta, su mes... y la foto, su foto del beso...



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