Miro el cielo. Pienso en ti. Sigue lloviendo. Me desespera el no tenerte aun a mi lado. Salgo al bacón. Me mojo. Pero me gusta. Parece que sale un poco el sol. Y te llamo. No me coges el teléfono. Me pongo nerviosa. Diluvia todavía más que antes. Me asomo a la calle. Montones de paraguas pasean con dificultad por las estrechas aceras. Miro hacia el parque. Imposible pasear hoy por allí. Abro la ventana. Y saboreo esa brisita tan melancólica. Me huele a otoño. Otro otoño más. Hazlo también nuestro. Por favor. Siento que ya te echo de menos. Me tiendo en la cama. Miro al techo. Me llamas. Contesto. Tu voz suena hoy tan dulce ...te lo digo. Te ríes de mi. Me rió contigo. Me dices que me quieres. Me callo. Me dices que ya sabes lo que quiero. Sonrío. Llamas al portal. Bajo, corriendo. Me miras. Te miro. Coges mi mano. Tiras de mi. Me abrazas. Enredas el dedo en mi pelo. Me besas la frente. Vuelves a mirarme. Pero con más intensidad. Me pierdo en el amor de tus ojos. Empieza a llover de nuevo. No nos importa. La lluvia empieza a mojar mi pelo. El tuyo. Vuelves a abrazarme. Me susurras al oído que nunca me separe de ti. Te lo prometo. Llueve cada vez más. Estamos completamente mojados. Abrazados. Poniendo todos nuestros sentimientos en una mirada. Nuestras miradas son caras, tienen sentimientos deseos e ilusiones a rebozar.Y ahí seguimos los dos. Ausentes del resto del mundo. Mirándonos. Abrazados después de todo. Tu y yo. Los dos. Tu, sin saber como demostrarme todo lo que sientes. Yo, cumpliendo una promesa.lele



No hay comentarios:
Publicar un comentario